Una noche que debía terminar en fiesta acabó convertida en tragedia en la localidad de Chichicazapan, en Cuetzalan del Progreso. Un hombre de 56 años, vecino de la comunidad, murió tras haber sido atacado con un arma blanca cuando regresaba a su domicilio. Lo más estremecedor: aún alcanzó a decirle a su familia quién lo hirió antes de perder la vida.
El hecho ocurrió minutos antes de la medianoche del sábado. La familia de Antonio V., de 56 años, pidió ayuda al ver que regresó a su casa lesionado y bajo los efectos del alcohol. Su hijo, quien llamó a emergencias, relató que su padre había salido a escondidas a una fiesta particular en la comunidad y que, al volver, narró que un sujeto lo había agredido sin provocación.
Según la descripción que alcanzó a dar, el agresor sería un hombre de aproximadamente 1.70 metros de estatura, complexión delgada, tez blanca, barba de candado, vestido con gorra, pantalón de mezclilla y tenis blancos. El atacante habría empujado a Antonio y después le clavó una navaja en el abdomen, para luego escapar entre las calles oscuras de la localidad serrana.
Paramédicos arribaron y trasladaron a Antonio al Hospital General de Cuetzalan. En un primer diagnóstico, los socorristas reportaron que presentaba una herida aparentemente superficial y sin sangrado abundante. Por ello fue entregado con vida al área médica. Sin embargo, horas más tarde la situación cambió abruptamente: el hombre no resistió y murió dentro del hospital.
Autoridades municipales llegaron para dar aviso a la instancia ministerial, la cual ordenó el traslado del cadáver al anfiteatro de Libres para la necropsia correspondiente. La consulta en Plataforma México no arrojó antecedentes sobre la víctima.
La comunidad de Chichicazapan quedó consternada por el ataque. Según vecinos, la fiesta a la que acudió Antonio era una celebración civil, sin incidentes previos, y no se conoce que tuviera conflictos con alguien. En una región donde los pleitos personales, las rencillas antiguas y el consumo de alcohol pueden detonar agresiones súbitas, la incertidumbre ahora se centra en si el responsable es alguien de la comunidad o un visitante.
La Fiscalía ya investiga el caso como homicidio doloso por arma blanca. La descripción del agresor será clave para ubicarlo. En tanto, la familia de Antonio enfrenta la dolorosa paradoja de haberlo visto regresar por su propio pie, solo para horas después enterarse de que no sobrevivió al ataque.