La madrugada de este viernes, un hombre de aproximadamente 29 años perdió la vida de manera brutal en la autopista Puebla–Córdoba, a la altura del kilómetro 141+700, en el municipio de Amozoc. El accidente ocurrió en carriles con dirección a Córdoba, antes de llegar a la caseta de cobro, donde presuntamente fue embestido por un vehículo y posteriormente arrollado por otros automovilistas que no lograron esquivarlo.
El impacto inicial lo lanzó sobre el arroyo vehicular, y el constante paso de unidades dejó su cuerpo en condiciones sumamente graves: con múltiples fracturas, laceraciones profundas, amputaciones y el rostro literalmente desfigurado. Cuando arribó el personal de emergencia, ya no había nada por hacer. Los hechos se reportaron al filo de la madrugada y el levantamiento de cadáver concluyó alrededor de las 5:30 de la mañana.
En un inicio, fue catalogado como “desconocido número 6”, pues no presentaba documentos oficiales aparentes y su estado físico complicaba cualquier identificación visual. Únicamente vestía un pantalón azul y calcetas blancas; del resto de su ropa no se encontró rastro alguno en la carpeta asfáltica.
Durante la inspección del cuerpo realizada ya en el anfiteatro de Puebla, los peritos localizaron entre los restos de la ropa una licencia de conducir a nombre de Bruno Cortés Eudocio. Esta pista abrió una nueva línea de investigación para confirmar si ese documento correspondía realmente al difunto o si pertenecía a otra persona. La necrocirugía permitirá establecer mayores certezas, mientras agentes ministeriales buscan contactar a posibles familiares.
La carpeta de investigación fue registrada como FGEP/CDI/UEMSV/AMOSOC-1/003488/2025 y quedó a cargo de la Fiscalía General del Estado, a través de la Unidad Especializada en Materia de Vialidad.
Autoridades hacen un llamado a quienes reconozcan el nombre encontrado en la licencia o alguna característica del hombre fallecido para que acudan a la Fiscalía en Amozoc de Mota. En caso de que se trate de un familiar, podrán iniciar el proceso correspondiente para la identificación formal y la entrega del cuerpo, a fin de brindar una sepultura digna.
El caso, además de la tragedia humana, vuelve a evidenciar el riesgo permanente en zonas carreteras mal iluminadas y la urgencia de que los conductores respeten los límites de velocidad y extremen precauciones durante la noche.













