La Sierra Norte se vistió de luto. En medio de un profundo silencio, solo interrumpido por el llanto y el redoble marcial, la comunidad de Chicontla, en el municipio de Jopala, despidió con honores al sargento segundo Juan Vázquez Francisco, quien perdió la vida en cumplimiento de su deber durante un operativo en el estado de Jalisco.
El féretro cubierto con la bandera nacional llegó a la presidencia auxiliar de su comunidad natal, donde familiares, amigos y vecinos se congregaron para rendirle el último adiós. No fue solo una ceremonia militar; fue el abrazo colectivo de un pueblo que reconoció en él a uno de los suyos.
Durante los honores fúnebres se realizó el pase de lista final, ese momento solemne en el que el nombre del elemento caído retumba por última vez entre sus compañeros. Después vino el himno de la corporación y el acompañamiento hasta el panteón de Chicontla, donde la bandera fue retirada del ataúd como señal de respeto antes de la inhumación.
Juan Vázquez Francisco inició su carrera en 2018 al ingresar al 70 Batallón de Infantería con sede en Xicotepec. Desde entonces construyó una trayectoria basada en disciplina y preparación constante. Ascendió en el escalafón militar y en 2024 obtuvo el grado de sargento segundo. Un año después fue reclasificado a la Guardia Nacional, institución en la que continuó su labor en favor de la seguridad del país.
Su muerte, ocurrida durante un despliegue operativo en Jalisco, representa una pérdida sensible para la institución armada y para su familia, que lo recordó como un hombre comprometido, solidario y orgulloso de portar el uniforme.
En Chicontla, los habitantes llevaron flores y se sumaron al cortejo fúnebre. Las calles fueron testigo del paso del convoy que escoltó el féretro hasta el camposanto. No hubo discursos largos; el mensaje fue claro en cada mirada: respeto y gratitud.
El sacrificio de Juan Vázquez Francisco coloca nuevamente sobre la mesa el riesgo permanente que enfrentan los elementos desplegados en tareas de seguridad. Detrás de cada uniforme hay una historia, una familia y un origen humilde que hoy llora a uno de sus hijos.
En la Sierra Norte no solo sepultaron a un sargento. Despidieron a un poblano que salió de su comunidad para servir a México y que regresó envuelto en la bandera que juró defender.