Una tarde que parecía transcurrir con normalidad en la colonia Francisco Javier Clavijero, al oriente de la ciudad de Puebla, se transformó en un escenario de drama, perversión y un fallido intento de escape. Un hombre de 30 años, identificado como Daniel F. C., terminó bajo custodia policial en una cama de hospital tras lanzarse desde lo alto de una vivienda, presuntamente para evitar ser detenido tras haber abusado sexualmente de su hijastra, una menor de apenas 11 años de edad.
Los hechos se desencadenaron alrededor de las 16:04 horas de este jueves, cuando una llamada al número de emergencias 9-1-1 alertó sobre una situación de violencia familiar y abuso infantil en un domicilio ubicado en la intersección de la calle Sonora y la avenida Ignacio Romero Vargas. Una mujer, actuando como peticionaria y alertada por la situación de riesgo de la pequeña C. A., solicitó el apoyo inmediato de las autoridades.
De acuerdo con los reportes oficiales, la madre de una amiga de la víctima fue quien dio la voz de alarma tras enterarse de las vejaciones que sufría la pequeña. Al llegar los primeros respondientes, se encontraron con una escena tensa: Daniel se había refugiado en la azotea del inmueble. Desde las alturas, el sujeto amenazaba con arrojarse al vacío si las patrullas no se retiraban del lugar, intentando chantajear a la autoridad para obtener su libertad.
Mientras el personal especializado en atención a víctimas (UDAIM y DAV) resguardaba a la menor y a la peticionaria, los oficiales intentaron entablar un diálogo con el sospechoso para disuadirlo de saltar. Sin embargo, Daniel se lanzó desde el segundo piso, impactando violentamente contra el suelo.
Al sitio arribaron paramédicos de Protección Civil Municipal, quienes tras valorar al individuo confirmaron una fractura de cadera derivada de la caída. Bajo una estricta custodia policial, el presunto agresor fue trasladado al Hospital de Ortopedia del IMSS, donde su estado de salud es monitoreado mientras espera ser presentado ante el Ministerio Público para responder por los aberrantes tocamientos y agresiones físicas denunciadas por la menor.
Por su parte, la víctima y los testigos fueron trasladados a las instalaciones de Rancho Colorado para iniciar los trámites legales correspondientes. Este caso queda ahora en manos de la Fiscalía Especializada en Investigación de Delitos de Violencia de Género contra las Mujeres, para garantizar que el peso de la ley caiga sobre el presunto agresor.














