El hombre localizado sin vida en un área verde ubicada a la altura de los estadios, junto al cruce peatonal que comunica con el Parque Industrial Resurrección, podría haber muerto tras ser atropellado y no como consecuencia de un homicidio, como inicialmente se presumía. Esa es la principal hipótesis que surgió tras los resultados preliminares de la necropsia practicada al cuerpo.
El hallazgo ocurrió el pasado viernes alrededor de las siete de la mañana, cuando un ciudadano que transitaba por el lugar observó el cadáver y dio aviso a las autoridades. Debido al avanzado estado de descomposición, se calcula que el hombre llevaba entre tres y cuatro días sin vida.
En un principio, la lesión que presentaba en la cabeza hizo pensar a las autoridades que se trataba de un homicidio. Sin embargo, las lesiones documentadas durante la necropsia abrieron una nueva línea de investigación.
Además del fuerte golpe en el cráneo, el cuerpo presentaba un impacto en la espalda y una fractura expuesta en el tobillo derecho, lesiones compatibles con las que puede sufrir una persona tras ser embestida por un vehículo y proyectada varios metros.
Fuentes consultadas indicaron que la hipótesis más sólida apunta a que el hombre caminaba por esa zona después de salir de trabajar cuando fue atropellado. No obstante, la Fiscalía General del Estado mantiene abiertas todas las líneas de investigación y no descarta ninguna posibilidad hasta contar con mayores elementos.
La víctima continúa en calidad de desconocido. Se trata de un hombre de entre 35 y 45 años de edad, de complexión delgada, aproximadamente 1.65 metros de estatura, ojos cafés, nariz curva, boca y labios medianos, además de dentadura completa.
Uno de los principales elementos para lograr su identificación son los tatuajes que portaba en ambos antebrazos. En uno tenía una cruz y un sol, mientras que en el otro una corona. De acuerdo con las primeras observaciones, son tatuajes sencillos que aparentemente fueron realizados de manera artesanal.
Vestía pantalón de mezclilla, playera y llevaba consigo un mandil negro, aunque no lo tenía puesto al momento del hallazgo. Ese detalle hace suponer que podría haberse desempeñado como mesero o en alguna actividad relacionada con el servicio de alimentos.
Las autoridades continúan con las investigaciones y esperan que la difusión de las características físicas y de los tatuajes permita que algún familiar acuda a identificar el cuerpo y contribuya a esclarecer plenamente las circunstancias de su muerte.











