La noche del miércoles, el cuerpo de Mateo Hernández, de 17 años de edad, regresó a casa, pero ya sin vida. Sus familiares recibieron sus restos y los trasladaron hasta su domicilio, ubicado en la junta auxiliar de San Mateo Tlaixpan, en el municipio de Tecamachalco, donde familiares, amigos y personas cercanas se reunieron para darle el último adiós.
Por la tarde-noche, el pueblo de Tecamachalco rindió homenaje a Mateo Hernández Gutiérrez con una emotiva ofrenda de luz colocada en el parque central del municipio, a un costado del kiosco, donde decenas de personas se dieron cita para recordarlo y exigir justicia.
El adolescente será sepultado este viernes en un panteón de aquella región, después de la misa de cuerpo presente que se tiene contemplada como parte de las exequias.
La muerte de Mateo mantiene consternada a la comunidad, luego de que el joven fuera privado de la libertad el pasado sábado. Tras conocerse su desaparición, sus familiares presentaron la denuncia correspondiente y comenzó su búsqueda.
Sin embargo, la mañana del miércoles llegó la noticia que nadie esperaba. El cuerpo del adolescente fue localizado en terrenos de Azumbilla, comunidad perteneciente al municipio de Nicolás Bravo.
Este jueves, la Fiscalía General del Estado dio a conocer que lleva a cabo los actos de investigación correspondientes y confirmó oficialmente que el caso es investigado como un secuestro.
En su comunicación, la institución señaló que, después de que Mateo fue privado de la libertad, sus familiares recibieron una llamada telefónica presuntamente realizada por sus captores. Ese dato forma parte de las investigaciones que buscan esclarecer cómo ocurrieron los hechos y establecer quiénes participaron en la privación de la libertad y posterior homicidio del menor.
Mateo era estudiante de bachillerato de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, institución en la que cursaba sus estudios en instalaciones ubicadas en aquella demarcación. Tras conocerse su fallecimiento, la BUAP también expresó sus condolencias a los familiares y seres queridos del estudiante.
Como muestra de respeto y duelo, en la presidencia municipal de Tecamachalco fue colocado un moño fúnebre. Al tratarse de un menor de edad, se utilizó un distintivo blanco, como señal de luto por el fallecimiento del adolescente.
Mientras la familia se prepara para sepultarlo este viernes, permanece la exigencia de que el caso sea esclarecido a la brevedad, que las autoridades logren identificar y detener a los responsables y que éstos enfrenten las consecuencias legales correspondientes.
La investigación de la Fiscalía deberá establecer el móvil, reconstruir la secuencia de los hechos y determinar las responsabilidades por el secuestro y muerte de Mateo.






