En medio de la crisis política que enfrenta su administración, la presidenta municipal de Acatlán de Osorio, Guadalupe Lucero Bárcenas, decidió dar un paso importante en su vida personal: contrajo matrimonio por la vía civil con quien hasta hace poco se desempeñó como secretario de Seguridad Pública de ese municipio, Juan Alberto Domínguez López, conocido entre sus allegados como “Juan el Marino”.
La boda se llevó a cabo el pasado 23 de junio en las oficinas del Registro Civil de Atlixco, ubicadas en Plaza Moraleda, donde la pareja acudió como cualquier otro ciudadano para formalizar legalmente su relación.
De acuerdo con información obtenida por este diario, días antes ambos acudieron a solicitar informes sobre los requisitos necesarios para el enlace matrimonial y finalmente concretaron el trámite el martes pasado. En redes sociales comenzó a circular una copia del acta de matrimonio, documento que confirma la unión bajo el régimen patrimonial de bienes separados.
La relación sentimental entre la alcaldesa y quien fuera su subordinado en el área de Seguridad Pública había sido objeto de rumores desde hace varios meses. Posteriormente diversas fuentes confirmaron el noviazgo, situación que generó comentarios dentro y fuera del ámbito político de Acatlán.
El matrimonio ocurre en un momento particularmente complejo para la presidenta municipal. Desde hace semanas enfrenta una fuerte confrontación con un grupo de regidores que exigen su salida del cargo y mantienen tomadas instalaciones del ayuntamiento. Además, representantes del cabildo han sostenido reuniones con autoridades estatales para plantear diversas inconformidades relacionadas con el gobierno municipal.
A este escenario se suman las declaraciones recientes de la propia alcaldesa, quien aseguró haber recibido amenazas presuntamente relacionadas con grupos delictivos que operan en la región. Incluso señaló públicamente que responsabilizaba a un sujeto apodado “El Pelle”, identificado por ella como presunto integrante de la organización criminal conocida como Los Rojos, de cualquier agresión que pudiera sufrir ella o algún integrante de su familia.
Mientras continúan las disputas políticas y la incertidumbre sobre el futuro de su administración, la alcaldesa decidió formalizar una relación que desde hace tiempo era tema de conversación en los círculos políticos de la mixteca poblana.










