Asciende a tres el número de víctimas fatales por la explosión del polvorín clandestino ocurrida la tarde del sábado pasado en San Antonio Mihuacan, en el municipio de Santa María Coronango. Las víctimas mortales son un papá, su hijo mayor y su segunda hija. La mamá y dos hijos más permanecen hospitalizados y graves.

Cabe destacar que en un primer momento murió Jaime Luna Bravo, de 23 años de edad, quien de acuerdo con vecinos de la citada comunidad murió el mismo día del siniestro. La noche del domingo o madrugada del lunes habría muerto Jaime Jacinto Luna, de 50 años de edad.

Este martes padre e hijo estaban siendo sepultados en un panteón de aquella demarcación, cuando los vecinos se enteraron del lamentable fallecimiento de Laura Estrella Luna Bravo, de 22 años de edad, hija de Jacinto y hermana de Jaime. Desde el domingo había trascendido que Laura Estrella estaba muy grave, incluso una versión señaló que había perdido una de las piernas.

Hay que recordar que, este diario informó el pasado sábado que al filo de las 13:30 horas, se registró la explosión de un polvorín clandestino que se ubicaba en un domicilio particular, donde habitaban los integrantes de la familia Luna Bravo.

En ese momento este diario indicó que los seis miembros de la familia, papá y mamá, junto con los cuatro hijos, habían resultado gravemente lesionados por las quemaduras y otros tipos de lesiones, por las cuales fueron llevados a diferentes nosocomios de la capital poblana. En aquel momento se hizo la mención de que las lesiones sufridas por quemaduras son de las más peligrosas por las complicaciones que suelen acarrear horas e incluso días después.

También se indicó que fuentes cercanas a este diario, que pidieron el anonimato indicaron que ese polvorín era clandestino, pues no contaba con las instalaciones necesarias ni medias de seguridad.

Además, las mismas fuentes indicaron que tres años y medio antes las autoridades habían cateado el polvorín, donde aseguraron artefactos pirotécnicos y pólvora.

En aquella ocasión indicaron a los jefes de familia los riesgos de dicha actividad, sobre todo realizada sin las mínimas medidas de seguridad.

Autoridades federales llevan a cabo las investigaciones de este trágico caso que lleva cobradas tres víctimas fatales, y tres más se debaten entre la vida y la muerte.