La incertidumbre, el miedo y la desesperación mantienen atrapada a una familia poblana que desde hace días no sabe nada de José Luis Marín Flores, trabajador de una empresa de paquetería, quien desapareció después de concluir su jornada laboral en inmediaciones del Parque FINSA.
Desde el pasado 30 de abril, sus familiares emprendieron una intensa búsqueda por distintos puntos de Puebla y ahora también en la región de Calpan, donde fue detectada la última ubicación de su teléfono celular. Hasta el momento no existe pista firme que permita conocer su paradero.
José Luis, de 44 años de edad, salió de trabajar como cualquier otro día. Antes de perder todo contacto alcanzó a enviar un mensaje a su esposa para avisarle que se dirigía a casa y que llegaría aproximadamente a las 16:30 horas al domicilio familiar, ubicado al sur de la capital poblana.
Pero nunca llegó.
Al notar que el tiempo transcurría y José Luis no aparecía, su esposa comenzó a llamarle de manera insistente. Sin embargo, las llamadas ya eran enviadas directamente al buzón. De inmediato la preocupación se extendió entre sus familiares, quienes comenzaron a buscarlo con amigos, conocidos y otros parientes, aunque nadie sabía algo de él.
Con el paso de las horas la angustia fue creciendo. Sus seres queridos acudieron a hospitales, oficinas ministeriales y también al Servicio Médico Forense, temiendo lo peor, pero en ninguno de esos sitios lograron localizarlo.
Ante ello, la desaparición fue denunciada ante la Fiscalía General del Estado, dependencia que abrió la carpeta de investigación FGEP/CDI/FEIDDFPDCP/DESAPARECIDOS.B-1/000584/2026.
En las investigaciones quedó asentado que el hombre vestía su uniforme de trabajo al momento de desaparecer: playera tipo polo negra con rojo, pantalón azul marino, botas industriales negras y una mochila gris con rojo.
Como señas particulares cuenta con perforaciones en ambos lóbulos de las orejas y un tatuaje en la rodilla derecha conformado por una letra y un número.
La familia reveló que mediante una aplicación de rastreo pudieron conocer que la última ubicación del celular apareció en la zona de Calpan. Por ello acudieron personalmente a ese municipio para repartir fichas de búsqueda y preguntar entre habitantes de la región.
Después de esas acciones recibieron mensajes de extorsión exigiendo dinero a cambio de supuesta información sobre José Luis. El caso ya fue reportado ante las autoridades ministeriales.
Mientras pasan los días, el sufrimiento aumenta entre sus familiares. Su madre, hermanas, esposa e hijos continúan esperándolo con vida, aferrados a la esperanza de volver a verlo regresar a casa.