Un violento ataque armado, acompañado de un intento de incendio provocado, sacudió la noche de este viernes el bar “Cachaos”, ubicado en la colonia Diez de Mayo, en la ciudad de Puebla, dejando como saldo tres personas heridas por impactos de bala, una de ellas de gravedad. Autoridades, tras revisar videos de cámaras de seguridad de la zona, descartaron el uso de bombas molotov, aseguran que los criminales rociaron gasolina en un intento infructuoso por incendiar el bar.
Los hechos ocurrieron poco después de las 21:20 horas en el establecimiento situado sobre la avenida Acueducto. De acuerdo con fuentes policiales, al menos cuatro sujetos arribaron a bordo de dos motocicletas y perpetraron un ataque directo contra el lugar y quienes se encontraban en su interior.
Los agresores realizaron múltiples detonaciones de arma de fuego y, además, rociaron gasolina en distintas áreas del bar con la intención de incendiarlo. Sin embargo, el fuego fue contenido rápidamente, evitando que se propagara y causando solo daños menores.
En el sitio resultaron lesionadas tres personas: un hombre de complexión alta y robusta, quien presuntamente sería el objetivo principal del ataque y se reporta como el más grave; así como una mujer y una persona travesti que trabajaba en el lugar.
Hasta el cierre de esta edición no se habían dado a conocer sus identidades ni el estado de salud oficial, aunque versiones extraoficiales indican que el masculino presenta heridas de consideración.
Vecinos de la zona señalaron que el bar “Cachaos” era conocido como un punto conflictivo, donde presuntamente se comercializaban drogas y bebidas adulteradas. Además, indicaron que en la parte trasera del inmueble existía un cuarto donde presuntamente se ejercía la prostitución.
Estas versiones refuerzan la línea de investigación que apunta a un posible ajuste de cuentas entre grupos delictivos que se disputan el control de la venta de drogas en la zona, ya que el lugar también era identificado como un “picadero”, es decir, un sitio de consumo.
Durante una primera inspección, trascendió que en el interior se localizaron cinco altares vinculados a la Santa Muerte, lo que también forma parte de las indagatorias en curso.
Tras el ataque, los responsables lograron darse a la fuga, lo que generó un fuerte despliegue de seguridad en la zona, con participación de corporaciones de los tres niveles de gobierno, sin que hasta el momento se reporten detenidos.
El lugar permaneció acordonado mientras se realizaban las diligencias correspondientes. Vecinos exigen a las autoridades que se investigue a fondo y, de confirmarse las irregularidades, se proceda a la clausura definitiva del establecimiento, al que señalan como un foco rojo de inseguridad en la zona.