El hombre que fue asesinado a golpes por sus propios hermanos en la colonia Tres Cruces no solo era panadero: se trataba de un expolicía que formó parte de varias corporaciones (Fiscalía del Estado, policía municipal y policía estatal), pese a arrastrar un historial de conducta violenta y presuntamente padecer esquizofrenia, así como sufrir episodios de epilepsia.
Ricardo S. T., de 52 años de edad, estuvo adscrito en su momento a la entonces Policía Ministerial de la Fiscalía General del Estado, así como a la Policía Municipal de Puebla y la Policía Estatal, indicaron fuentes policiales que lo conocieron. Sin embargo, en todos esos cargos fue dado de baja, de acuerdo con fuentes policiales, debido a sus constantes episodios de agresividad, arranques de ira y problemas de comportamiento que lo hacían un elemento inestable.
Las mismas fuentes señalaron que el hoy occiso también padecía epilepsia, además de un trastorno mental que no era atendido de manera constante, lo que agravaba su conducta violenta, misma que ya le había generado múltiples conflictos tanto en el ámbito laboral como familiar.
Bajo ese contexto, la tarde de este martes, en su domicilio ubicado en la Diagonal Río Papagayo, esquina con avenida de los Fresnos, en la colonia Tres Cruces, se registró la riña que terminaría costándole la vida.
De acuerdo con el testimonio de su madre, de 72 años, alrededor de las 14:30 horas Ricardo llegó a la vivienda y comenzó a discutir con sus hermanos Daniel, de 45 años, y Adolfo, de 48. La discusión subió de tono rápidamente y, en medio del altercado, el hombre habría intentado agredir físicamente a su madre.
Fue en ese momento que sus hermanos intervinieron para defenderla, desatándose una riña violenta. Ricardo fue golpeado en repetidas ocasiones, presuntamente con un objeto contundente, lo que le provocó un traumatismo craneoencefálico severo que le causó la muerte.
La mujer salió del domicilio para pedir ayuda a los vecinos, debido a que no cuenta con un teléfono móvil. Sin embargo, al regresar poco después acompañada de su hija, encontró a Ricardo tendido en el piso, ensangrentado y sin signos vitales.
Paramédicos confirmaron el deceso, mientras que policías municipales acordonaron la zona. Para ese momento, los presuntos responsables ya habían huido, por lo que se desplegaron operativos de búsqueda sin resultados inmediatos.
Durante las diligencias, personal ministerial realizó el levantamiento del cuerpo y la recolección de indicios. De manera extraoficial, se indicó que la agresión pudo haberse cometido con un palo.
Fuentes cercanas al caso señalaron que no era la primera vez que la familia enfrentaba episodios violentos con Ricardo, ya que desde el año 2022 existía una denuncia por violencia intrafamiliar que no tuvo seguimiento.
Horas más tarde, el ambiente volvió a tensarse cuando los hijos del occiso llegaron al domicilio en actitud agresiva, exigiendo información sobre el paradero de sus tíos. Uno de ellos, identificado como policía municipal en Amozoc, habría lanzado amenazas directas, señalaron las fuentes consultadas.
Las autoridades ya cuentan con la identidad de los presuntos responsables, por lo que continúan las labores para ubicarlos y detenerlos, a fin de que enfrenten cargos por homicidio.
El caso evidencia cómo un historial de violencia, sumado a problemas de salud mental y consumo de alcohol, puede escalar hasta desenlaces fatales dentro del propio núcleo familiar.