Este miércoles serán sepultados la mujer y sus dos hijos que murieron en la colonia Leobardo Coca la madrugada del domingo. Catalina, de 37 años de edad, y sus dos hijos, de 10 y 12 años, murieron intoxicados por inhalación de monóxido de carbono, luego de que una olla con comida quedara sobre la estufa durante varias horas la noche del pasado 8 de febrero.
La familia que le quedó a Catalina y quienes reclamaron los cuerpos, son de escasos recursos, por lo que para poder velarlos Funerales Conde donó los féretros y la velación, mientras que vecinos y compañeros de escuela de los niños cooperaron para los demás gastos.
De acuerdo con los informes oficiales, la combustión prolongada generó acumulación de gases al interior del domicilio, un espacio reducido y sin ventilación suficiente. El monóxido de carbono, un gas incoloro e inodoro, fue desplazando el oxígeno hasta provocar que la madre y los menores perdieran la vida mientras dormían.
Nadie en la colonia se percató de lo ocurrido durante la madrugada. Fue hasta el día siguiente, cuando comenzaron a circular mensajes y llegaron cuerpos de auxilio, que los vecinos comprendieron la magnitud de la tragedia.
“Fue como a las 12:30 de la noche, pero supimos hasta el otro día. Yo casi no conviví con ella, era una persona seria, solo la veía cuando llevaba a sus hijos a la escuela, pero como vecinos nos corresponde ayudar”, relató Yuridia, presidenta de colonos de la zona.
La Fiscalía General del Estado tomó conocimiento del caso y realizó las diligencias correspondientes. Los cuerpos fueron trasladados al Servicio Médico Forense para los estudios de ley y, tras la preparación, entregados a sus familiares durante la madrugada de este 10 de febrero.
La historia, marcada por el dolor, también ha mostrado el rostro solidario de la comunidad. La familia de Catalina vive en condiciones de marginación, por lo que vecinos organizaron apoyos inmediatos. Una funeraria donó los ataúdes y el servicio de carroza. Además, se gestionó un espacio en el panteón municipal de Puebla para que madre e hijos puedan descansar juntos.
En paralelo, en la primaria y la secundaria donde estudiaban los menores se realizaron colectas para cubrir gastos adicionales como flores, pan y lo necesario para acompañar a la familia en el velorio.
El cortejo fúnebre partió desde la colonia Patrimonio hacia la privada Xochimilco, en Leobardo Coca, donde este martes son velados. La sepultura está prevista para la tarde del miércoles.
La muerte de Catalina y sus hijos no fue producto de la violencia, sino de un descuido doméstico que terminó en tragedia. Una lección dolorosa sobre la importancia de la ventilación y la supervisión constante en el uso de estufas y combustibles dentro del hogar.












