Momentos de angustia vivió una familia en el municipio de San Pedro Cholula luego de que delincuentes utilizaran un engaño telefónico para hacer creer a dos menores de edad que su madre había sido secuestrada, provocando que ambos niños abandonaran su domicilio mientras los criminales intentaban extorsionar a la familia.
Los hechos ocurrieron la noche del sábado en el fraccionamiento Geo Villas El Campanario, donde Ivette América solicitó apoyo de las autoridades tras darse cuenta de que sus hijos, de 11 y 3 años de edad, habían salido de casa bajo engaños.
De acuerdo con los primeros reportes, la mujer se encontraba trabajando y monitoreaba su vivienda mediante cámaras de seguridad, cuando vecinos le avisaron que los menores habían salido del inmueble.
Al revisar lo ocurrido, descubrió que el niño mayor había recibido mensajes y llamadas telefónicas en las que sujetos desconocidos le aseguraban falsamente que su madre estaba privada de la libertad, situación que provocó miedo y confusión en los pequeños.
Mientras la mujer buscaba desesperadamente a sus hijos y solicitaba apoyo a los números de emergencia, los delincuentes continuaron comunicándose con ella para asegurarle que tenían retenidos a los menores, intentando así consumar una extorsión telefónica.
La situación generó movilización de policías municipales y estatales, además de que la afectada fue enlazada con personal especializado en atención de denuncias anónimas y extorsión.
Afortunadamente, el esposo de la mujer logró localizar a los menores en un parque cercano al domicilio antes de que la situación pasara a mayores. Los niños fueron encontrados sanos y salvos y posteriormente regresados a su hogar.
Las autoridades confirmaron que en ningún momento los menores estuvieron privados de la libertad y que todo se trató de un engaño telefónico utilizado por delincuentes para sembrar pánico y obtener dinero mediante amenazas.
Fuentes policiales señalaron que este tipo de casos se ha vuelto frecuente y recomendaron a la población mantener supervisión sobre los dispositivos móviles de los menores, evitar proporcionar información a desconocidos y cortar inmediatamente cualquier llamada sospechosa relacionada con supuestos secuestros o amenazas familiares.
El caso quedó únicamente como un intento de extorsión telefónica, sin personas detenidas hasta el momento.










