La Fiscalía General del Estado (FGE) confirmó lo que este diario le dio a conocer desde las primeras horas de la masacre ocurrida la madrugada del 14 de febrero: que el ataque armado ocurrido en el exterior del bar Sala del Despecho en la zona de Angelópolis fue resultado de una equivocación por parte de los sicarios.
Durante rueda de prensa, Alfredo Mena Villaseñor, titular de la Coordinación General Especializada en Investigación de Homicidios Dolosos, informó que tanto las víctimas mortales como los lesionados eran inocentes y no tenían vínculos delictivos. La titular de la FGE, Idamis Pastor Betancourt destacó el trabajo coordinado entre los tres niveles de gobierno.
El funcionario detalló que las investigaciones ministeriales establecieron que el objetivo real era otro individuo: un presunto líder criminal perteneciente a un grupo contrario a la célula delictiva conocida como “La Barredora”, vinculada al Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG). Dicho sujeto se encontraba en la zona esa madrugada, pero logró retirarse minutos antes del atentado y escapar ileso.
Mena Villaseñor explicó que esta conclusión deriva de múltiples actos de investigación, entre ellos el análisis de 74 horas de grabaciones de cámaras de videovigilancia, dictámenes periciales, entrevistas y trabajo de inteligencia. Gracias a estas diligencias fue posible reconstruir la cronología de los hechos, identificar desplazamientos clave y ubicar al blanco real del ataque, cuya identidad se mantiene bajo reserva por el sigilo del caso.
De acuerdo con la autoridad, los agresores confundieron a las personas que salían del establecimiento con sus supuestos objetivos. Coincidieron factores como el tipo de vehículo y el número de personas que se desplazaban en grupo, lo que derivó en el error fatal. La Fiscalía subrayó que las víctimas no contaban con antecedentes penales.
Además, los peritos confirmaron que en la escena se registraron 29 detonaciones de arma de fuego. Los primeros resultados balísticos indican el uso de armas calibre 9 milímetros. Las indagatorias continúan para ubicar y asegurar las armas empleadas, así como para determinar su posible relación con otros eventos delictivos.
El coordinador de homicidios confirmó también que los detenidos pertenecen al CJNG, específicamente a la célula autodenominada “La Barredora”. Cuatro presuntos implicados fueron capturados tras un operativo coordinado entre corporaciones estatales, municipales y federales, con apoyo de drones con tecnología de visión nocturna y un helicóptero.
Los detenidos son Héctor Hugo G. V., alias “El Cholo”, de 30 años; Edwin V. H., alias “El Duende” y/o “El Oaxaco”, de 25 años; así como Gabriel P. A., de 23 años, y Brian Alexis P. A., de 17. Los dos primeros son señalados como presuntos autores materiales del ataque, mientras que los otros habrían colaborado en tareas logísticas y de huida.
Todos ellos ya se encuentran vinculados a proceso y enfrentan la etapa de investigación complementaria. En el caso del adolescente, su situación jurídica se desarrolla bajo el sistema de justicia para menores, permaneciendo interno en el Centro de Internamiento Especializado para Adolescentes (CIEPA).
Por su parte, la Fiscal General del Estado, Idamis Pastor Betancourt, destacó la relevancia de los actos de investigación y la coordinación entre los tres niveles de gobierno. Señaló que no es posible proporcionar mayores detalles debido al carácter reservado de las diligencias en curso.

Contexto del ataque

Como se informó oportunamente, los hechos ocurrieron durante la madrugada del 14 de febrero, alrededor de la 01:52 horas, en el exterior de un bar ubicado en la zona comercial de Angelópolis. Testigos indicaron que varios clientes abandonaban el lugar cuando sujetos armados, que se desplazaban en motocicleta, abrieron fuego de manera directa.
El saldo inicial fue de tres personas muertas: Gissel O. C., de 33 años; Joaquín W. G., de 33; y Emanuel Esteban C. S., de 29 años. Cinco más resultaron lesionadas: José Luis A. D., de 56; Jaime Gustavo M. A., de 55; Enrique S. B., de 29; Jennifer del A. P., de 33; y Diego C. B., de 18 años.
Desde las primeras horas posteriores al atentado, versiones recabadas por este medio apuntaban a que los agresores habrían confundido a sus blancos. Hoy, esa línea quedó confirmada oficialmente por la Fiscalía: se trató de víctimas por error.
Mientras tanto, la investigación permanece abierta. La autoridad continúa con peritajes, análisis tecnológicos y labores de inteligencia para establecer si existen más involucrados en la planeación y ejecución del crimen, así como para ubicar al objetivo real que logró escapar.
La Fiscalía reiteró que el compromiso institucional es esclarecer plenamente los hechos, robustecer el caso ante la autoridad judicial y garantizar que los responsables enfrenten la justicia.