Una mujer de 72 años fue víctima de un violento robo dentro de su domicilio, en la junta auxiliar de San Sebastián de Aparicio, donde cuatro sujetos encapuchados y vestidos de negro la golpearon para obligarla a entregar dinero. Los delincuentes, de acuerdo con el relato de la afectada, lograron apoderarse de un millón 200 mil pesos, además de una computadora portátil y una impresora.
Los hechos ocurrieron este miércoles 2 de septiembre en un inmueble ubicado sobre la calle 5 de Mayo, donde los responsables ingresaron después de forzar la chapa de la puerta que da a la calle. Una vez dentro, también violentaron una segunda puerta del interior de la vivienda para acceder a las habitaciones.
La víctima fue identificada como María Aurelia Juana R. C., de 72 años de edad. Tras el asalto, familiares solicitaron apoyo para que fuera valorada médicamente, debido a los golpes que recibió durante el atraco.
De acuerdo con la información recabada, paramédicos determinaron que la mujer presentaba contusiones, pero no lesiones que pusieran en riesgo su vida, por lo que no fue necesario trasladarla a un hospital.
María Aurelia Juana se dedica a las labores del hogar y obtiene parte de sus ingresos mediante la renta de cuartos ubicados detrás de su domicilio, así como departamentos que se encuentran en la parte posterior del inmueble.
La mujer explicó que el dinero robado correspondía a ahorros acumulados durante aproximadamente seis años, además de recursos que le proporcionaba uno de sus hijos, quien radica en Estados Unidos. Sus familiares se dedican principalmente al comercio.
La afectada señaló que no tiene problemas con ninguna persona y dijo no sospechar de alguien en particular, por lo que hasta el momento se desconoce la identidad de los cuatro responsables.
Las autoridades correspondientes iniciaron las investigaciones para tratar de establecer la identidad y el paradero de los asaltantes. Se espera que la revisión de cámaras de vigilancia de la zona y otros indicios permitan reconstruir la ruta utilizada por los delincuentes antes y después de ingresar al domicilio.
El caso vuelve a poner bajo la lupa la seguridad en los domicilios particulares y la vulnerabilidad de personas adultas mayores ante bandas que irrumpen violentamente para obtener información o dinero. La investigación deberá determinar si hubo información previa sobre ahorros.











