La localización de una osamenta en terrenos del municipio de Tlacotepec de Benito Juárez provocó una intensa movilización de autoridades la tarde de este jueves, luego de que inicialmente se creyera que los restos podrían corresponder a una víctima de algún hecho delictivo. Sin embargo, tras las primeras diligencias, se confirmó que se trata de restos prehispánicos.
El hallazgo ocurrió en terrenos ubicados en las inmediaciones de la comunidad de Santa María la Alta, donde pobladores alertaron a las autoridades tras observar restos óseos visibles en superficie. Policías municipales acudieron al sitio y, ante la posibilidad de que se tratara de una osamenta reciente, se activaron los protocolos correspondientes.
Durante las primeras horas, la información se manejó con carácter de preliminar, mientras se esperaba la llegada de personal especializado para realizar la inspección técnica del lugar. El área fue acordonada y quedó bajo resguardo preventivo para evitar la alteración de los restos.
Horas más tarde arribaron especialistas forenses y arqueológicos, quienes tras una revisión detallada determinaron que los huesos no correspondían a un hecho criminal reciente. Por el contrario, establecieron que se trataba de restos humanos de origen prehispánico, con una antigüedad considerable.
Ante este dictamen, se descartó la intervención de la Fiscalía General del Estado y se dio aviso al Instituto Nacional de Antropología e Historia, instancia competente para tomar conocimiento y definir el procedimiento a seguir en este tipo de hallazgos.
Las autoridades explicaron que este tipo de restos suelen aflorar debido a la erosión del suelo, trabajos agrícolas o movimientos de tierra, particularmente en regiones con antecedentes de asentamientos antiguos.
Tras la confirmación del origen arqueológico de la osamenta, los peritos se retiraron del sitio y la zona quedó bajo resguardo de la policía municipal, en espera de que el INAH determine las acciones de preservación y estudio del material óseo.
El caso generó expectación entre habitantes de la zona, ya que en un primer momento se temió que se tratara de restos relacionados con la violencia actual. Finalmente, el hallazgo abrió una ventana al pasado histórico de la región y no a un nuevo episodio delictivo.












