Un hombre de complexión robusta murió la tarde de este lunes en calles de la unidad habitacional Manuel Rivera Anaya, luego de sufrir convulsiones y desplomarse en la vía pública. De manera preliminar, las autoridades presumen que se trató de una muerte por causas naturales, posiblemente derivada de un infarto, aunque ello deberá ser corroborado por los estudios correspondientes.
Los hechos ocurrieron poco después de las seis de la tarde en inmediaciones de la avenida Filomeno Escamilla y la avenida Manuel Rivera Anaya, frente al establecimiento conocido como Pollos La Rivera.
Vecinos y personas que pasaban por el lugar solicitaron apoyo al número de emergencias al observar a un hombre tirado sobre el asfalto, inmóvil y expulsando espuma por la boca. Posteriormente, algunos testigos indicaron que el masculino comenzó a convulsionar, por lo que se pidió la presencia urgente de paramédicos.
Cuando personal médico arribó al lugar, confirmó que el varón ya no contaba con signos vitales. El cuerpo quedó tendido sobre la vía pública y el sitio fue asegurado por elementos de seguridad mientras se daba aviso a la Fiscalía General del Estado para las diligencias correspondientes.
El fallecido era un hombre moreno, de complexión robusta y cabello negro con algunas canas. Vestía pantalón de mezclilla azul, una playera negra con imágenes de Dragon Ball y calzado tipo Crocs en colores negro y azul. Hasta el cierre de esta edición no había sido identificado.
Fuentes consultadas señalaron que el cadáver no presentaba lesiones o huellas de violencia, por lo que la principal línea de investigación apunta a una muerte natural, presuntamente por un problema cardíaco.
Cabe mencionar que, en este tipo de casos, cuando la familia cuenta con un certificado médico de defunción y las autoridades ministeriales así lo determinan, es posible que una empresa funeraria se haga cargo del traslado del cuerpo, evitando con ello los trámites posteriores de identificación y entrega en el anfiteatro, para pasar directamente a los servicios funerarios y la velación correspondiente.
Hasta el cierre de esta edición, el hombre permanecía en calidad de desconocido y se esperaba que familiares acudieran a identificarlo.