Lo que inicialmente fue reportado como una salida de camino con volcadura en la carretera estatal Acuaco-Huehuetla, en el municipio de Zacapoaxtla, es investigado ahora como un feminicidio, luego de que durante las diligencias surgieran indicios que apuntan a que la muerte de una mujer habría ocurrido antes de que el automóvil en el que viajaba terminara en el fondo de un barranco.
La víctima, María Isabel C. V., de 36 años de edad, quien era vecina del fraccionamiento Real Segovia, en Huejotzingo, fue localizada sin vida en el interior de un Chevrolet Optra, modelo 2010, color rojo y placas UAY-786-A de Puebla, que terminó aproximadamente 30 metros abajo de la carretera, a la altura del kilómetro 09+150. El cuerpo se encontró en el asiento del copiloto.
En un primer momento, el hecho fue atendido como un accidente de tránsito. Sin embargo, durante las diligencias comenzaron a surgir elementos que modificaron completamente la línea de investigación. Entre los indicios se encuentra el hallazgo de una piedra colocada en la zona del acelerador, circunstancia que habría resultado incompatible con una volcadura convencional y que hizo sospechar que el vehículo pudo haber sido colocado de manera deliberada para intentar simular un accidente.
A ello se sumaron indicios de posibles huellas de violencia en el cuerpo de la víctima. De manera preliminar se investiga si la mujer pudo haber sido privada de la vida mediante asfixia por estrangulamiento o alguna sustancia suministrada por vía oral. Esta última hipótesis surgió a partir de una versión proporcionada por una de las menores, quien habría referido que su madre recibió algo para beber antes de perder el movimiento.
También se investiga la situación de las dos menores que viajaban en el automóvil. Una adolescente de iniciales I. M., de 13 años fue localizada desnuda después del accidente y, de acuerdo con información preliminar, presentaría indicios que hacen necesario investigar una posible agresión sexual. La otra menor, Itzel, de 8 años, habría proporcionado información que apunta a que su madre ya no se movía antes de que ocurriera la volcadura.
Las declaraciones de las menores forman parte de las líneas de investigación y deberán ser corroboradas mediante entrevistas especializadas y los estudios periciales correspondientes. Por tratarse de menores de edad, sus identidades se mantienen bajo reserva.
La principal línea de investigación apunta hacia la pareja sentimental de la víctima, quien sería señalado como probable responsable y actualmente se encontraría prófugo; este sujeto no es el padre de las menores. Hasta el momento no existe una determinación judicial en su contra, por lo que será la investigación ministerial la que establezca su probable responsabilidad.
Ante los nuevos indicios, el caso dejó de ser tratado únicamente como un hecho vial y fue asumido por la Unidad de Investigación de Feminicidios de la Fiscalía General del Estado, cuyos especialistas realizaron las diligencias correspondientes junto con los peritos.
Ahora, una de las principales líneas de investigación consiste en determinar si el vehículo fue utilizado deliberadamente para montar una escena y hacer creer que la mujer había muerto como consecuencia de un accidente.
Los resultados de la necropsia serán determinantes para conocer la causa y el momento aproximado de la muerte, así como para establecer si existió estrangulamiento, intoxicación u otro mecanismo de violencia.
De confirmarse la mecánica que actualmente investigan las autoridades, el accidente habría sido únicamente la escena utilizada para intentar ocultar un crimen.
Las investigaciones continúan y será la Fiscalía la que determine, con base en los dictámenes periciales y las declaraciones recabadas, qué ocurrió realmente con la mujer y las dos menores antes de que el automóvil terminara en el barranco.