El agente ministerial en activo José Francisco Bonilla Martínez, conocido entre sus compañeros con el apodo de “Marino”, fue localizado sin vida en la azotea de un domicilio de la colonia Flores del Pedregal, en Puebla capital. El elemento, quien se desempeñaba como escolta del coordinador general del área de Robo de Vehículos de la Fiscalía General del Estado, presentaba una herida de proyectil de arma de fuego en la clavícula izquierda. El caso es investigado por la Coordinación General Especializada en Investigación de Homicidios Dolosos.
La localización del cadáver ocurrió este lunes, cuando un albañil acudió al inmueble para realizar trabajos de construcción. Al subir a la azotea para colocar un tinaco descubrió a un hombre inconsciente, con manchas hemáticas en el rostro, por lo que dio aviso a la propietaria del inmueble y posteriormente al número de emergencias.
Al llegar las corporaciones de seguridad y los paramédicos confirmaron que el hombre ya no contaba con signos vitales. Más tarde se estableció que se trataba de José Francisco Bonilla Martínez, de 56 años de edad.
Mientras las autoridades atendían ese reporte, compañeros del agente ministerial acudieron a buscarlo a su domicilio en la colonia Minerales, debido a que desde la noche anterior habían perdido contacto con él. Con autorización de la hija del agente ingresaron a la vivienda, donde encontraron únicamente su arma corta de cargo, un cargador abastecido para arma larga y dos chalecos balísticos. Sin embargo, el arma larga bajo su resguardo y sus teléfonos celulares ya no estaban en el inmueble.
La hija de la víctima informó que el sábado su padre acudió a una comida por una graduación escolar en la colonia Flores del Pedregal. Horas después recibió una llamada en la que le informaron que José Francisco estaba involucrado en un altercado durante la reunión.
De acuerdo con reportes oficiales, la noche del sábado el propio agente solicitó apoyo tras resultar lesionado en un hombro. Refirió que durante la convivencia algunos familiares de quien lo invitó se tornaron agresivos, sacaron un arma de fuego y lo lesionaron. También indicó que él se encontraba armado por su calidad de agente ministerial.
Ahora corresponde a la Fiscalía esclarecer cómo ocurrió el asesinato, establecer la mecánica de los hechos y determinar quién o quiénes privaron de la vida al agente ministerial. Entre los aspectos que llaman la atención destaca la desaparición del arma larga oficial y de los teléfonos celulares del occiso, indicios que podrían ser determinantes para el esclarecimiento de este homicidio.
















