A tres días del homicidio perpetrado el pasado sábado en el municipio de Tepeojuma, donde un hombre fue ejecutado en un ataque directo por sicarios que viajaban en una motocicleta, las autoridades ministeriales continúan sin lograr su identificación y tampoco cuentan con avances que permitan ubicar a los responsables del crimen. De no ser reclamado por sus familiares, el cadáver podría terminar en el panteón forense.
Como se informó oportunamente en este espacio, la víctima sufrió lesiones graves que le provocaron la muerte de manera inmediata. Las primeras investigaciones apuntan a que se trató de un ataque directo cometido por hombres armados que escaparon a bordo de una motocicleta y lograron evadir la acción de las autoridades.
Debido a que el anfiteatro de Izúcar de Matamoros se encuentra fuera de servicio desde hace varios meses, el cadáver fue trasladado a la ciudad de Puebla, donde quedó registrado como desconocido número 32 (y/o Oscar Z. S.) de la Coordinación General Especializada en Investigación de Homicidios Dolosos.
Fuentes policiales indicaron que la víctima es un hombre de entre 45 y 55 años de edad, con barba y bigote entrecano. Entre sus rasgos distintivos destaca una deformación congénita en la oreja derecha, conocida médicamente como microtia, característica que podría ser clave para su identificación.
Además, presenta diversos tatuajes en ambos brazos, las piernas y gran parte del pecho, señas particulares que las autoridades esperan permitan que familiares o conocidos puedan reconocerlo y reclamar sus restos.
Hasta el cierre de esta edición no se había presentado ninguna persona para identificar oficialmente al occiso. En caso de permanecer en calidad de desconocido, sus restos podrían ser enviados al panteón forense, anteriormente conocido como la fosa común.
Mientras tanto, la Fiscalía General del Estado mantiene abiertas las investigaciones para esclarecer el móvil del crimen y establecer la identidad de los sicarios que perpetraron este homicidio ocurrido el pasado sábado en Tepeojuma.