La violencia volvió a sacudir la zona metropolitana de Puebla. La mañana de este martes fue localizado el cadáver embolsado de un hombre en terrenos de cultivo de la junta auxiliar de San Antonio Mihuacán, perteneciente al municipio de Santa María Coronango.
El hallazgo ocurrió en un camino de terracería que conecta dicha comunidad con el municipio de Tlaltenango, una vía rural poco transitada que en otras ocasiones ya ha sido utilizada para abandonar cuerpos sin vida.
Campesinos que transitaban por la zona fueron quienes detectaron la presencia sospechosa de bolsas negras, por lo que al acercarse confirmaron que se trataba de un cuerpo humano, dando aviso inmediato a las autoridades.
Al arribar al sitio, elementos de seguridad pública confirmaron que se trataba de un hombre sin vida, envuelto en bolsas. A simple vista, el cadáver presentaba huellas evidentes de violencia, principalmente golpes, lo que hace presumir que la víctima habría sido torturada antes de ser asesinada y abandonada en ese lugar.
Hasta el momento, el occiso permanece en calidad de desconocido. No se han revelado características físicas ni señas particulares que permitan su identificación, lo que complica el avance inmediato en las investigaciones.
La zona fue ampliamente acordonada mientras se realizaban las diligencias correspondientes. Personal ministerial y pericial llevó a cabo el levantamiento del cadáver, así como la recolección de indicios que serán integrados a la carpeta de investigación por homicidio doloso.
Agentes de la Coordinación General Especializada en Investigación de Homicidios Dolosos y peritos criminalistas son quienes realizaron las diligencias del levantamiento del cuerpo y los indicios encontrados en el lugar. Se espera que el varón sea identificado para avanzar en las líneas de investigación.
Este hecho no es aislado. Apenas la mañana del lunes, en campos de cultivo cercanos, pero ya en territorio del municipio de Xoxtla, fueron localizados dos cadáveres desmembrados y también embolsados, lo que encendió las alertas entre corporaciones de seguridad.
Ante este panorama, no se descarta que ambos casos pudieran estar relacionados, dada la cercanía geográfica y el modus operandi; sin embargo, serán las investigaciones las que determinen si se trata de hechos vinculados o eventos independientes.
La reiteración de este tipo de hallazgos en zonas rurales evidencia un patrón preocupante: áreas utilizadas como tiraderos clandestinos de cuerpos, lo que refleja la operación de grupos criminales con alto grado de violencia.
Se espera que en las próximas horas las autoridades emitan información oficial que permita esclarecer este nuevo crimen y avanzar en la identificación de la víctima, así como en la localización de los responsables.


















