Fuentes extraoficiales encendieron las alarmas sobre una presunta red de corrupción que estaría operando dentro del penal de Tepexi de Rodríguez, donde —según sus versiones— custodios, mandos y ciertos internos tendrían participación en actividades irregulares que comprometen la seguridad del centro penitenciario.
De acuerdo con estas versiones, un custodio adscrito al Área de Supervisión Penitenciaria, conocido entre el personal como El Chuleta y señalado también como el “nuevo Tauro” dentro de Centros Penitenciarios, estaría involucrado en avisar anticipadamente a los internos sobre operativos de revisión. Dichos “pitazos”, indicaron las fuentes, permitirían a los reclusos deshacerse de objetos prohibidos antes de que las autoridades ingresen a revisar módulos y estancias.
Lo anterior, afirman, no podría ocurrir sin el presunto visto bueno de ciertos directivos de alto nivel dentro del penal, lo que, de confirmarse, revelaría una estructura interna que opera al margen de la ley. Las mismas fuentes refieren que otro de los negocios que generan ingresos irregulares al interior es la reubicación de internos, donde cada cambio de módulo se convertiría en una transacción lucrativa.
Además, mencionan la existencia de un interno procedente del estado de Veracruz que tendría a su cargo el cobro de las visitas íntimas. Este manejo, señalan, también dejaría recursos para algunos mandos, configurando otro posible esquema de corrupción interna.
A ello se suma la denuncia publicada previamente sobre el poder que estaría ejerciendo un recluso conocido como El Orea, quien —según esas versiones extraoficiales— presuntamente habría logrado consolidar un control significativo dentro del penal. Las fuentes afirman que este interno estaría operando diversos “negocios” desde su posición, lo que representa un riesgo adicional para la gobernabilidad del centro penitenciario.
Todas estas versiones deberán ser investigadas por las autoridades competentes para confirmar o descartar la existencia de estas prácticas. Mientras tanto, el penal de Tepexi de Rodríguez vuelve a colocarse en el foco público por señalamientos que cuestionan la transparencia, el control y la seguridad en su operación cotidiana.