Una discusión entre familiares, el miércoles, terminó en violencia extrema en la comunidad de Atencingo, perteneciente al municipio de Chietla, donde un hombre fue atacado con un picahielo presuntamente por su sobrino, quien además era su colaborador.
El lesionado fue identificado como Rigoberto C. N., de 47 años de edad, quien sufrió heridas punzocortantes en tórax, abdomen y región cervical, lesiones consideradas delicadas.
De acuerdo con los reportes oficiales, los hechos ocurrieron sobre la carretera estatal Izúcar de Matamoros–Atencingo, donde inicialmente ciudadanos reportaron a un hombre sangrando de una mano, en aparente riña con otro masculino.
Poco después se recibió una segunda llamada de auxilio. Un ciudadano informó que trasladaba por sus propios medios al herido hacia el IMSS de Atencingo y explicó que el lesionado le dijo que había sido atacado por su ayudante, sin precisar en ese momento el motivo de la agresión.
Ante la gravedad de las heridas, cuerpos de emergencia intervinieron y posteriormente Rigoberto fue llevado al Hospital General de Izúcar de Matamoros para recibir atención médica especializada.
Durante las primeras investigaciones se estableció que el probable responsable era Alfredo C. L., de 30 años de edad, sobrino de la víctima.
Las autoridades implementaron recorridos de búsqueda en la zona para ubicar al señalado, aunque en un primer momento no fue localizado.
Fuentes consultadas indicaron que Alfredo cuenta con antecedentes administrativos relacionados con portación de arma blanca, dato que ya forma parte de las líneas de investigación.
En el lugar también fue asegurada una camioneta Nissan NP300 color plata, propiedad del lesionado, la cual quedó a disposición de las autoridades ministeriales como parte de las diligencias para esclarecer cómo ocurrieron los hechos.
La unidad fue trasladada posteriormente a un corralón oficial, mientras peritos y agentes ministeriales recababan indicios y testimonios.
Hasta el cierre de esta edición no se había informado oficialmente sobre la detención del presunto agresor ni sobre el estado médico actualizado de Rigoberto, aunque trascendió que ingresó delicado por la profundidad de las lesiones.
El caso evidenció cómo una riña doméstica o laboral puede escalar en segundos hasta convertirse en un intento de homicidio.
Ahora corresponderá a la Fiscalía determinar el origen del conflicto entre tío y sobrino, así como deslindar responsabilidades penales por este violento ataque ocurrido en la zona cañera de Atencingo.














