Un ataque violento al interior de un conflicto familiar dejó a un joven gravemente lesionado la tarde del martes en el municipio de Izúcar de Matamoros. El agresor, identificado como su propio concuño, lo atacó con un arma punzocortante mientras presuntamente se encontraba bajo los efectos de sustancias tóxicas.
Los hechos ocurrieron en la calle Emilio Carranza, esquina con Abasolo y Galeana, en el Barrio de Santiago Mihuacán, donde vecinos solicitaron auxilio al ver a un hombre severamente herido y ensangrentado. Al sitio arribaron cuerpos de emergencia, quienes brindaron atención prehospitalaria y trasladaron de urgencia al lesionado al Hospital General de Izúcar de Matamoros.
La víctima fue identificada como Carlos Daniel S. O., de 24 años de edad, vecino del mismo barrio. De acuerdo con el reporte médico inicial, presentaba una herida cortante en la parte occipital del cráneo de aproximadamente 10 centímetros de largo y dos de profundidad, además de una herida en el brazo izquierdo y un trauma penetrante en el hemitórax derecho, lesiones que pusieron en riesgo su vida.
A pesar de la gravedad de las heridas, se informó que el estado de salud del joven es estable, aunque permanece bajo observación médica debido a la naturaleza de las lesiones, principalmente la penetrante en el tórax.
Según la información recabada, el presunto responsable es el concuño del lesionado, quien tras la agresión huyó del lugar. Testimonios señalan que el atacante se encontraba alterado y bajo el influjo de drogas y alcohol, y que portaba un objeto punzocortante tipo navaja, con el cual arremetió directamente contra Carlos Daniel.
Elementos de seguridad realizaron recorridos en la zona para intentar ubicar al agresor, sin que hasta el momento se lograra su localización, por lo que se activaron los protocolos legales correspondientes para su búsqueda y puesta a disposición de la autoridad ministerial.
El caso ya es investigado como lesiones calificadas, al tratarse de un ataque directo con arma blanca y con antecedentes de consumo de sustancias, lo que agrava la responsabilidad del agresor.
Este hecho vuelve a evidenciar cómo el consumo de drogas y los conflictos personales pueden escalar rápidamente a niveles de violencia extrema, incluso entre personas con lazos familiares. Las autoridades exhortaron a la población a denunciar este tipo de agresiones y a no normalizar la violencia dentro del entorno cercano, ya que puede terminar, como en este caso, con una persona debatiéndose entre la vida y la muerte.