Luego de horas de incertidumbre y tensión social, Erick R. C., reportado como privado de su libertad la tarde del viernes en Los Reyes de Juárez, fue localizado con vida y en buen estado de salud, informó de manera oficial el Ayuntamiento del municipio.
De acuerdo con el comunicado difundido a la ciudadanía, el hombre regresó a su domicilio sano y salvo, sin presentar lesiones visibles. La autoridad municipal pidió mantener la calma y aseguró que el caso fue atendido conforme a los protocolos correspondientes.
Sin embargo, fuentes ciudadanas consultadas por corporaciones policiales señalaron que la liberación habría ocurrido tras el pago de un rescate, el cual ascendería a 800 mil pesos, versión que no ha sido confirmada oficialmente, pero que fue reiterada por vecinos y personas cercanas a la familia.
La información recabada indica que Erick llegó por sus propios medios a su vivienda, horas después de haber sido reportado como desaparecido. Al ser contactadas las personas que inicialmente alertaron sobre la privación de la libertad, confirmaron su regreso, aseguraron que no presentaba lesiones y se negaron a proporcionar mayores detalles sobre lo ocurrido, lo anterior se asegura en los reportes policiales consultados por este diario.
Cabe recordar que, tras conocerse el hecho, familiares, amigos y vecinos se movilizaron y durante la noche del viernes bloquearon la autopista Puebla–Córdoba, a la altura del municipio de Acatzingo, como medida de presión para exigir su aparición con vida. El cierre generó afectaciones a la circulación y obligó a entablar diálogo con los manifestantes, quienes finalmente liberaron la vialidad.
De manera extraoficial, se indicó que el caso fue manejado con discreción para no poner en riesgo la integridad de la víctima. La presunta entrega del dinero habría sido determinante para que el masculino fuera liberado sin que se registraran agresiones físicas.
Hasta el momento, no se ha informado sobre personas detenidas ni sobre una investigación formal por secuestro. La autoridad municipal se limitó a confirmar la localización con vida del agraviado, mientras que el entorno familiar ha optado por guardar silencio.
El caso deja nuevamente sobre la mesa la preocupación por la incidencia de privaciones ilegales de la libertad en la región y la respuesta social inmediata que estos hechos generan en comunidades donde el miedo y la presión colectiva suelen convertirse en el principal mecanismo de exigencia.












