Un hombre fue ejecutado con armas largas y encontrado maniatado a un costado de la carretera en la inspectoría de Papaloapan, perteneciente al municipio de San Miguel Eloxochitlán, en la Sierra Negra de Puebla. Fuentes policiales precisaron que la víctima ya fue plenamente identificada y que en el lugar del crimen fueron localizados más de 60 casquillos percutidos de distintos calibres, lo que confirma que se trató de una agresión directa con alto poder de fuego.
El occiso fue identificado como Antonio S. S., de 50 años de edad, campesino, originario del municipio de Zoquitlán, quien presentaba múltiples heridas producidas por proyectil de arma de fuego en diferentes partes del cuerpo, principalmente en la cabeza, cuello, rostro, abdomen y hombro, lesiones que le provocaron la muerte en el lugar.
De acuerdo con fuentes policiales, pobladores de la comunidad reportaron haber escuchado ráfagas de arma de fuego durante la noche, por lo que posteriormente avisaron a las autoridades locales que a un costado de la carretera se encontraba un hombre tirado, aparentemente sin vida.
Debido a que la comunidad se ubica en una zona serrana donde no hay señal de telefonía móvil, el aviso no ingresó por la línea de emergencias, lo que retrasó la movilización de las corporaciones. Las unidades tuvieron que salir desde la cabecera municipal y tardaron cerca de 40 a 50 minutos en llegar al sitio.
Cuando finalmente arribaron policías municipales, estatales y elementos del Ejército, confirmaron que el hombre se encontraba sin vida, además de que estaba maniatado, por lo que se presume que fue privado de la libertad antes de ser ejecutado.
Durante la inspección ministerial, peritos localizaron 66 casquillos percutidos de distintos calibres, entre ellos 9 milímetros, 5.56, 7.62 y .223, así como cartuchos útiles, lo que indica que en la agresión participaron varios sujetos armados con rifles de asalto.
El cadáver fue reconocido por su esposa, quien acudió al lugar tras ser notificada por las autoridades, por lo que posteriormente se realizó el levantamiento del cuerpo y su traslado al anfiteatro para la necropsia de ley.
Fuentes policiales indicaron que por la forma en que ocurrió el crimen no se descarta que se trate de un ajuste de cuentas entre grupos delictivos que operan en la región serrana, donde en los últimos años se han registrado ejecuciones en comunidades de difícil acceso, utilizadas con frecuencia para abandonar cuerpos.
Las investigaciones de este crimen están a cargo de agentes de la Coordinación General Especializada en Investigación de Feminicidios, de la Fiscalía General del Estado.















