La violencia volvió a sacudir la zona limítrofe entre Puebla y Veracruz. La mañana de este jueves fueron localizados cuatro hombres sin vida al interior de un vehículo abandonado en un camino de terracería, a un costado de la carretera federal Tehuacán–Orizaba, a la altura de la conocida “Y” de Azumbilla, en el municipio de Nicolás Bravo.
De acuerdo con reportes policiales, el hallazgo se derivó de una llamada anónima que alertó a las autoridades sobre la presencia de un automóvil sospechoso. El informante indicó que al interior había personas aparentemente sin vida, cubiertas con cobijas, y que la manija del vehículo presentaba manchas de sangre.
Elementos de seguridad pública acudieron al sitio y confirmaron el reporte: dentro de la unidad se encontraban cuatro hombres muertos, sin que hasta el momento se hayan revelado sus identidades. Todos permanecen en calidad de desconocidos.
La escena no pasó desapercibida por las condiciones en que fueron encontrados los cuerpos, lo que refuerza una línea de investigación que apunta a un posible ajuste de cuentas entre grupos delictivos que operan en esta región.
Tras el hallazgo, se desplegó un operativo en la zona con la participación de distintas corporaciones, mientras que personal ministerial inició las diligencias correspondientes para el levantamiento de los cuerpos y la recolección de indicios.
Cabe destacar que este punto, en los límites de Puebla con Veracruz, se ha convertido en un foco rojo en materia de seguridad. En los últimos meses y años, en esta franja se han registrado múltiples hallazgos de cadáveres, algunos de ellos embolsados o con huellas de extrema violencia, lo que evidencia la disputa entre células criminales.
Las investigaciones quedaron a cargo de la Coordinación Especializada en Investigación de Homicidios Dolosos, con apoyo de peritos en criminalística, quienes buscarán establecer la mecánica de los hechos, así como la identidad de las víctimas.
El múltiple hallazgo vuelve a encender las alarmas en esta región, donde los caminos de terracería y tramos carreteros se han convertido en escenarios recurrentes para el abandono de cuerpos, reflejo de la operación de grupos criminales que actúan con violencia.