Un ataque directo y con sello de presunta vendetta criminal estremeció este sábado a la junta auxiliar de Cuacnopalan, en el municipio de Palmar de Bravo, donde fue ejecutado a balazos Samuel L. P., alias “El Chinamite”, cuando viajaba en bicicleta acompañado de su hijo de apenas 10 años de edad.
Los hechos ocurrieron poco después del mediodía sobre la calle Melga, esquina con 12 Norte y Benito Juárez, en el barrio de San Fabián, a escasos metros de la vivienda de la madre del hoy occiso. De acuerdo con fuentes policiales y ciudadanas, Samuel transportaba un recipiente con comida cuando fue sorprendido por dos sujetos que viajaban en motocicleta.
Los agresores le dieron alcance y le dispararon en repetidas ocasiones. Versiones iniciales indican que fueron al menos cuatro detonaciones las que se escucharon en la zona, provocando pánico entre vecinos y transeúntes. El hombre cayó sin vida junto a la bicicleta, mientras el menor resultó físicamente ileso.
La escena fue impactante. El cuerpo quedó tendido en la terracería, junto al traste con alimentos y la bicicleta. Algunas imágenes tomadas por curiosos comenzaron a circular en redes sociales minutos después del crimen, mostrando la crudeza del ataque.
Paramédicos acudieron al sitio, pero únicamente confirmaron que Samuel ya no contaba con signos vitales. Posteriormente policías municipales acordonaron la zona para preservar indicios y dar paso a las diligencias ministeriales.
Peritos localizaron en el lugar dos casquillos percutidos calibre 9 milímetros. Durante la inspección corporal se documentaron lesiones por proyectil de arma de fuego en ojos, abdomen, región occipital y espalda, aunque será la necropsia de ley la que determine con precisión la mecánica de muerte.
La madre de la víctima acudió al sitio e identificó formalmente el cadáver. Más tarde, el cuerpo fue trasladado al anfiteatro para los estudios correspondientes.
De acuerdo con información recabada por este medio, Samuel era conocido en la región con el apodo de “El Chinamite”. Fuentes consultadas señalaron que en años anteriores habría tenido relación con el grupo delictivo conocido como “Los Cuesta Blanca” y/o “Los Cuesta”, organización señalada por diversas actividades criminales y enfrentamientos con otras células de la zona.
Sin embargo, las mismas versiones apuntan a que posteriormente se separó de dicho grupo por diferencias internas y habría intentado dedicarse a actividades lícitas. No obstante, también se menciona que pudo mantener vínculos discretos con operaciones ilegales, situación que ahora es una de las líneas de investigación.
Por ello, una de las principales hipótesis es un ajuste de cuentas entre integrantes o exintegrantes de estructuras criminales que operan en la región del llamado Triángulo Rojo.
La Coordinación General Especializada en Investigación de Homicidios Dolosos, de la Fiscalía General del Estado, quedó a cargo de las indagatorias para establecer identidad de los homicidas, ruta de escape y móvil real del asesinato.















