El presidente municipal de Tecamachalco, Mateo Hernández López, se encuentra siendo tratado estrictamente en calidad de víctima y no como un sujeto bajo investigación, aclaró la Fiscalía General del Estado (FGE). Lo anterior, luego de que de manera extraoficial y en diversas plataformas de redes sociales comenzaran a circular señalamientos que pretendían vincularlo con presuntos grupos delictivos de la región tras el secuestro y posterior asesinato de su hijo, Omar Mateo, de 17 años de edad.
Al respecto, la Fiscalía Especializada en Investigación de Secuestro y Extorsión (FEISE) puntualizó que no existe ninguna indagatoria abierta en contra del munícipe ni expediente alguno que lo relacione con actividades ilícitas. Para las autoridades encargadas de combatir el secuestro, el alcalde es una víctima directa del delito que cobró la vida del menor de edad, por lo que las investigaciones están dirigidas de manera exclusiva a ubicar y capturar a los responsables materiales e intelectuales del crimen.
José González Zepeda, titular de la FEISE, aseveró que en torno al caso se están agotando minuciosamente todas las líneas de investigación posibles. Explicó además que la naturaleza del delito impide hacer públicos ciertos avances tácticos y técnicos, los cuales deben guardarse bajo estricta reserva legal para asegurar el éxito del proceso penal y evitar la impunidad.
En relación con los hechos, la representación social confirmó que la familia del adolescente realizó un pago económico a los delincuentes durante las negociaciones, en un intento desesperado por lograr su liberación con vida. Pese a haber entregado la suma exigida, los captores no cumplieron lo pactado y ultimaron al estudiante.
De manera paralela, personal de la institución ya efectúa labores preventivas en el municipio, brindando asesoría a los pobladores para evitar que sean víctimas de mensajes o llamadas de extorsión que han comenzado a circular tras la tragedia.
El secuestro del estudiante ocurrió el pasado 19 de septiembre, luego de acudir a un curso de preparatoria con sus compañeros. Tras varios días de angustia, el 23 de septiembre su cadáver fue hallado con huellas de violencia a un costado de la carretera Azumbilla-El Seco, en San Nicolás Bravo, junto a una cartulina con amenazas.
El sepelio del menor se llevó a cabo con el resguardo de la Policía Estatal y la Guardia Nacional, en medio de la indignación de la población que marchó para exigir justicia. El 28 de septiembre, el munícipe emitió un mensaje agradeciendo las muestras de solidaridad, donde remarcó que jamás ha pactado ni pactará con la delincuencia.






