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La madrugada de este martes terminó una de las investigaciones que más preocupación generó entre los automovilistas poblanos. Fue aprehendido el presunto “francotirador de la Vía Atlixcáyotl”, que ahora se sabe responde al nombre de Rafael Z. B., empresario farmacéutico y del ramo energético, de origen español y naturalizado mexicano. Fue detenido durante un cateo realizado en el fraccionamiento Santa Fe, frente a Vista Country Club, luego de que las autoridades lo identificaran como el presunto responsable de la serie de ataques armados cometidos en la Vía Atlixcáyotl.
Inicialmente se le acusa del delito de homicidio en grado de tentativa en contra de Ricardo G. C., quien al conducir su motoneta habría sido atacado a balazos por el francotirador. El motociclista habría resultado lesionado.
El cateo comenzó alrededor de las 4:30 de la mañana y fue encabezado por la Fiscalía General del Estado con el respaldo de la Policía Estatal, el Ejército Mexicano y la Marina. De acuerdo con la información oficial, al ingresar al inmueble los agentes fueron recibidos a balazos por el empresario.
Las corporaciones repelieron la agresión conforme a los protocolos establecidos. Ningún elemento resultó lesionado, aunque una camioneta oficial tipo Ram de la Fiscalía presentó impactos de arma de fuego. Finalmente, Rafael Z. B. fue sometido, detenido y puesto a disposición del juez que lo requería.
La orden de aprehensión deriva de la causa penal 2300/2026/PUEBLA, por el delito de homicidio calificado en grado de tentativa, relacionado con el ataque armado cometido contra Ricardo G. C.
Según la investigación ministerial, la víctima circulaba en una motoneta sobre la Vía Atlixcáyotl cuando una camioneta GMC Terrain Denali blanca, sin placas de circulación, se emparejó a su marcha. Desde ese vehículo, el conductor le apuntó con un arma de fuego directamente a la cabeza.
El motociclista aceleró para escapar, pero escuchó una detonación y recibió dos impactos de bala en la pierna derecha. Las lesiones le provocaron fractura de tibia y requirieron un tiempo de recuperación superior a los quince días. Posteriormente identificó plenamente a Rafael Z. B. como el agresor.
Las investigaciones permitieron establecer que la misma camioneta aparecía de manera recurrente en distintos puntos donde ocurrieron otros ataques similares. El análisis de imágenes obtenidas por cámaras del C5, hoteles, comercios, edificios y fraccionamientos permitió reconstruir los recorridos del vehículo y relacionarlo con diversos hechos violentos.
El secretario de Seguridad Pública del estado, el Vicealmirante Francisco Sánche Gónzalez explicó que inicialmente cada caso era investigado por separado, pero el análisis conjunto reveló un denominador común: la presencia de la misma camioneta blanca sin placas cerca de los lugares donde automovilistas y motociclistas reportaban disparos.
Con esos datos se realizaron estudios de balística, reconstrucciones tridimensionales y diversos peritajes que permitieron delimitar el patrón de actuación del presunto agresor. Posteriormente, la Fiscalía obtuvo las órdenes judiciales necesarias para catear dos inmuebles y ejecutar la captura.
Durante la conferencia de prensa, las autoridades informaron que Rafael Z. B. cuenta con permisos expedidos por la Secretaría de la Defensa Nacional para la posesión de ocho armas de fuego. En los cateos fueron aseguradas diversas armas largas y cortas, cartuchos útiles, equipos electrónicos, dispositivos de almacenamiento digital, dinero en efectivo y la camioneta presuntamente utilizada para cometer los ataques.
Además del proceso por tentativa de homicidio en agravio del motociclista, las autoridades anunciaron que formularán nuevas imputaciones por la agresión armada contra los agentes ministeriales durante el cateo y por los daños ocasionados a los vehículos oficiales.
Las investigaciones también buscan acreditar su probable participación en al menos diez ataques registrados en la Vía Atlixcáyotl, donde varios automovilistas denunciaron haber sido blanco de disparos aparentemente realizados al azar, situación que durante meses generó temor entre quienes diariamente utilizan esa importante vialidad de la zona metropolitana de Puebla.
Aunque las autoridades descartaron, por el momento, su relación con otros ataques ocurridos en el Periférico Ecológico, Camino Real a Cholula y con hechos registrados en 2022, precisaron que esas líneas de investigación continúan abiertas y no se descarta que surjan nuevos elementos conforme avancen las indagatorias.