A ocho años del crimen, finalmente se dictó sentencia contra Jorge Mario N. por el feminicidio de su esposa, Alejandra Galeazzi; sin embargo, la resolución judicial ha generado indignación, ya que el responsable no será internado en un penal, sino que cumplirá la pena bajo prisión domiciliaria.
El fallo establece una condena de 50 años de prisión, pero debido a problemas de salud y su condición física, el sentenciado permanecerá en su domicilio bajo vigilancia electrónica, lo que ha causado inconformidad entre los familiares de la víctima.
Fue el pasado 7 de abril cuando un tribunal lo declaró culpable del delito de feminicidio, quedando pendiente únicamente la individualización de la pena, misma que ya fue fijada.
Los familiares de Alejandra Galeazzi informaron que será el próximo 20 de abril cuando se realice la lectura formal de la sentencia, así como la explicación jurídica de la misma, momento en el que también comenzarán a correr los plazos legales para que la defensa interponga un recurso de apelación.
Ante este escenario, los deudos se mantienen atentos, temiendo que el proceso pueda dar un giro que favorezca al agresor.
El caso se remonta al 17 de mayo de 2018, cuando Alejandra, de 43 años de edad, fue ingresada a un hospital en la ciudad de Puebla. En ese momento, Jorge Mario N. aseguró que se trataba de un accidente doméstico.
Sin embargo, las versiones del hoy sentenciado fueron cambiando con el paso de las horas. Primero habló de una caída por las escaleras, después dijo que la encontró inconsciente sin saber qué había ocurrido y, posteriormente, atribuyó el estado de su esposa a un supuesto exceso tras acudir a una fiesta.
Las inconsistencias encendieron las alertas, pero fueron los hallazgos médicos los que terminaron por revelar la gravedad del caso. Los doctores detectaron que Alejandra presentaba lesiones previas, incluyendo fracturas en las costillas que ya habían sanado, además de múltiples golpes recientes en distintas partes del cuerpo.
La mujer permaneció hospitalizada durante tres días, hasta que finalmente perdió la vida a consecuencia de las lesiones.
Para la familia, esto evidenció un contexto de violencia que la víctima nunca denunció abiertamente. De acuerdo con su hermano, aunque notaron cambios en su comportamiento, Alejandra siempre negó ser víctima de agresiones.
Tras el crimen, Jorge Mario N. permaneció prófugo durante cinco años, hasta que fue detenido en marzo de 2026. No obstante, poco después obtuvo el beneficio de continuar el proceso en prisión domiciliaria.
Hoy, con una sentencia ya dictada, el caso vuelve a generar polémica, no solo por la brutalidad del feminicidio, sino porque el responsable no pisará una celda, lo que para la familia representa una justicia incompleta.
Mientras tanto, el proceso legal aún no concluye y podría enfrentar nuevos capítulos en los tribunales.