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Foto Ilustrativa: latarde.com.mx

El ex capitán de la otrora Policía Federal de Caminos, Jorge Pellegrini Poucel, regresó al penal de San Miguel, después de cumplir su condena en un penal de máxima seguridad federal, por el asesinato de cuatro militares en enero de 1985. Ahora enfrentara cargos por el homicidio de un reo apodado El Mongol, el cual fue cometido hace ya más de dos décadas.
El homicidio de los cuatro militares fue cometido durante un operativo de la campaña antialcohólica efectuado la noche del 18 de enero y madrugada del 19 de enero de 1985. En esos terribles hechos participaron otros elementos de la federal de caminos y de la policía estatal, incluso una “madrina” de Pellegrini Poucel.
El ex capitán regresa al penal de San Miguel, ahora convertido en una persona de la tercera edad, después de haber estado preso en un penal de máxima seguridad federal. Fuentes policiales indicaron que ahora enfrentará cargos por el homicidio de un reo apodado El Mongol, ocurrido en la década de los ochetas, quien tenía el control del penal y al que presumible mente mató en complicidad con otro recluso, el multihomicida Florentino Fajardo.
Cabe señalar que ha habido múltiples historias negras, todas horrorosas, sobre lo que aconteció con El Mongol. Algunas de ellas indicaron que Fajardo le arrancó el corazón y que el cadáver fue destazado, una parte fue tirada en las alcantarillas y en los basureros y otras más se echaron a las ollas de comida, de tal manera que los otros reos se habrían convertido en caníbales involuntarios.
Otra versión de los hechos indicó que el cadáver fue cortado en pedazos y después enterrado en el dormitorio que ocupaba Pellegrini Poucel, y que el cuerpo fue sacado poco a poco del penal.
Treinta y dos años después del homicidio de los militares, por el cual fue encarcelado apenas tres días después, Pellegrini Poucel, vuelve al penal de Puebla capital, para enfrentar los cargos por el asesinato de El Mongol.

MATARON A CUATRO MILITARES

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Diversas versiones periodísticas de medios poblanos de aquella época, narraron como el viernes 18 de enero del 1985 el ex capitán de la Policía Federal de Caminos (PFC) Jorge Pellegrini Poucel, junto con su “madrina” – delincuente al servicio de las policías que lo utilizan para que les proporcione información y les permita hacer negocios turbios sin ser ellos los que dan la cara – apodado El Torcho, el médico Arturo Shields, el subteniente Marcos Moreno Cabrera, de la Policía Estatal (hijo del entonces director de esa corporación), el sargento de la PFC Luis Jacobo González Ruíz y los policías estatales Fernando Ceregido Moreno y José Luis Robles Valencia, montaron un operativo de la campaña antialcohólica en las inmediaciones de Atlixco.
En ese operativo cerca de las 04:00 horas del sábado 19 de enero, El Torcho, marcó el alto a un Valiant, en el que viajaban los militares: teniente Gerardo Enrique Sánchez Rosas, y los subtenientes Roberto Sánchez Poo, Sergio Erives Apodaca y Ángel Castillo López. Estos habían sido enviados a cumplir una comisión a San Lucas Colocan, en la región de Izúcar de Matamoros.
Se sabe que los militares terminaron en un lupanar de Atlixco en donde se embriagaron. Cuando el “madrina” les marcó el alto, uno de los militares llevó su mano hacia el interior de sus ropas, no se supo si para sacar la identificación o para desenfundar la pistola, lo cierto es que El Torcho no quiso adivinar y metió dos balazos la castrense que iba vestido de civil, uno en el pecho y otro en el hombro.
Los otros tres hombres fueron golpeados por los policías federales de caminos y por los estatales. Momentos después uno de los golpeados balbuceó y alcanzó a identificarse como militar. Después de eso Pellegrini y El Torcho planearon desaparecerlos.
Para buscar evitar responsabilidades por el militar baleado y la golpiza que dieron a los otros tres, decidieron llevar el Valiant hasta las Cumbres de Acutzingo, donde mataron a los cuatro militares. Les inyectaron una solución de cloruro de potasio que según el médico del grupo les causaría un infarto, pero dos de ellos no morían y por ello tuvieron que estrangularlos.
Luego echaron gasolina en el auto y lo lanzaron a una barranca de cien metros de profundidad, donde los cuerpos resultaron calcinados. Poco después se dijo que se había tratado de un lamentable accidente pero la necropsia de los cuerpos arrojó que uno de ellos había sido privado de la vida por dos balazos.
Ese dictamen y unas fotografías que dos días después llegaron a manos de los militares de la XXV Zona Militar, incriminaron a los policías estatales, ya que en ellas se veía a los militares recibiendo una golpiza y en la imagen se apreciaba la unidad oficial.
Una vez que los militares entrevistaron a los policías estatales Fernando Ceregido Moreno y José Luis Robles Valencia, éstos terminaron confesando lo ocurrido. Sólo horas después fueron detenidos el resto de sus cómplices, excepto el Torcho que escapó desde el primer momento, así como Marcos Moreno, quien se entregó días después ante la presión que sufría su padre, el sargento de la PFC Luis Jacobo González Ruíz también escapó, en un primer momento.

MATAN A EL MONGO EN MOTÍN DENTRO DE SAN MIGUEL

Posteriormente durante un motín en el penal de San Miguel Jorge Pelligrini y Florentino Fajardo, habrían aniquilado a El Mongol, quien tenía el control de la cárcel.