Lo que en un principio se reportó como un posible homicidio terminó perfilándose como un accidente fatal. El guardia de seguridad privada de Ferrosur, Juan M. M., de 28 años de edad, murió presuntamente tras golpearse la cabeza con un puente mientras viajaba sobre la tolva de uno de los vagones de un tren en la ciudad de Puebla.
El hallazgo ocurrió la mañana de este domingo en el patio ferroviario de Ferrosur, ubicado en la colonia La Loma, donde trabajadores localizaron el cuerpo del vigilante sobre uno de los vagones. La escena causó alarma debido a que la víctima presentaba una severa lesión en la cabeza y una abundante cantidad de sangre escurría desde la parte superior del vagón, lo que hizo pensar inicialmente que había sido ejecutado de un disparo.
La movilización de policías municipales, estatales y personal de seguridad de la empresa fue inmediata. El área quedó resguardada mientras se notificaba a la Fiscalía General del Estado para el inicio de las investigaciones correspondientes.
Durante las diligencias ministeriales, agentes investigadores y peritos en criminalística realizaron la inspección del lugar y del cadáver. Conforme avanzó el procesamiento de la escena, la principal hipótesis cambió por completo.
Los indicios encontrados apuntan a que Juan no fue víctima de un ataque armado ni de un asalto. La lesión que presentaba en la cabeza sería compatible con un fuerte golpe contra la estructura de un puente mientras el tren estaba en movimiento y él permanecía sobre la parte superior del vagón. El impacto le habría provocado una lesión mortal de manera instantánea, quedando su cuerpo sobre la tolva hasta que fue descubierto horas después.
Concluidas las diligencias, el cadáver fue trasladado al anfiteatro de la ciudad de Puebla, donde especialistas le practicarán la necrocirugía de ley para confirmar científicamente la causa del fallecimiento.
La Fiscalía General del Estado inició la carpeta de investigación correspondiente para esclarecer plenamente los hechos, aunque hasta el momento la principal línea apunta a un accidente laboral y no a un hecho delictivo, descartándose de manera preliminar que el guardia haya sido asesinado.













